
Las cadenas metálicas, empleadas en sectores como metalúrgico, estampación, fundición, madera y reciclaje, se utilizan en procesos de elaboración. Son ideales para el transporte de piezas sueltas, soportando temperaturas de trabajo que van de -10°C a +120°C, con una velocidad de traslación máxima de 10 metros por minuto y un ancho útil máximo de 1000 mm.